04/07/2008

 

   
 





 


Este año va a ser muy especial para nosotros: el 29 de Junio CHA cumple sus primeros 20 años. Ya nos hemos hecho mayores y somos merecedores de asumir nuevos retos.

Pronto un sitio web "especial 20º Aniversario" nos ayudará a repasar y poner al día nuestra pequeña historia. Mientras tanto, este artículo del Presidente de CHA, Bizén Fuster, escrito durante la celebración del 15º aniversario, nos servirá para abrir boca.

Construyendo el Futuro

Por Bizén Fuster, Presidente Nacional de CHA

Hace casi quince años, desde nuestro primer cartel electoral, animábamos a los aragoneses a sembrar el futuro. Ahora, desde la atalaya de nuestra VI Asambleya Nazional, nos preparamos para encarar el futuro. Quince años ocupados en el futuro, construyéndolo en definitiva. Y, sin embargo, todavía no hemos alcanzado el futuro que soñamos para Aragón, aunque cada vez tenemos mejores herramientas para darle forma y nuestro mensaje llega y cala cada vez mejor en amplios sectores de la ciudadanía aragonesa. Quince años merecen hacer un breve alto en el camino, mirar el punto de partida casi olvidado, brindar con los compañeros y seguir adelante. Por eso, hemos querido que esta fecha no pasara inadvertida. Esta reflexión es una pequeña aportación conmemorativa, pero nunca nostálgica. Nace desde el pasado, pero para reafirmarnos en nuestro compromiso de futuro con nuestro país.
 
  No surgimos por generación espontánea cuando irrumpimos en las Cortes de Aragón hace seis años o en el Congreso el año pasado. Llevábamos muchos años ya en la brecha, ha habido que trabajar mucho para llegar hasta aquí, y aún nos queda mucho trecho por recorrer. Por eso queríamos recordar este proceso, porque quienes se han incorporado a este proyecto en los últimos años tienen derecho a saber los obstáculos que hubo que sortear en las primeras etapas. Hay una historia, la de los tiempos duros, cuando nos desgastábamos intentando asomar la cabeza en un escenario donde los papeles ya se los habían repartido las organizaciones creadas en la transición; una historia de escasez de medios, cuando aprendimos a multiplicarnos y a agudizar al máximo nuestras ideas, porque sabíamos que nuestra causa no nos permitía que, siendo pobres, dejáramos de ser listos; una historia de crecer poco a poco y de defender muchas propuestas en solitario, pero con la convicción de que el tiempo nos iba a ir dando la razón.

De aquellos tiempos nos ha quedado el sentido austero de la vida política, que ejemplificamos aplicando el sueldo histórico a nuestros cargos públicos, así como administrando con mimo los medios de que disponemos. Del recuerdo de los inicios, nos queda el reconocimiento a quienes se entregaron a este proyecto y también a quienes nos respaldaron cuando no era fácil hacerlo. Y nos queda, sobre todo, el proyecto: las causas que nos condujeron a fundar CHA continúan intactas, por eso nuestros objetivos fundacionales permanecen vigentes.
  No vamos a negar que Aragón ha cambiado en estos años, aunque no tanto como nosotros hubiéramos querido.

 

 Los grandes retos continúan esperando respuesta, las grandes infraestructuras siguen esperando las consignaciones presupuestarias,... pero algunas cosas sí han cambiado, aunque sea sólo un poco y eso debe animarnos a ver el porvenir con esperanza, aunque sin renunciar a un fuerte espíritu crítico. Esperanza, porque, al menos en parte, la gente de CHA ha contribuido a esos cambios. Por eso, estamos convencidos de que en los próximos años los cambios serán aún mayores y que el crecimiento político, social y también electoral de CHA va a contribuir a propiciarlos, más temprano que tarde.

  ¿O no se ha recuperado en esta década y media algo de la autoestima necesaria para defender lo propio? Está claro que los aragoneses de los ochenta estaban inmersos en el desencanto fruto de la transición, desilusionados por el frenazo autonómico, sobre todo, pasivos... Ahora 400.000 aragoneses han sido capaces de inundar las calles y la Plaza del Pilar para defender el Ebro, y fueron a Madrid de forma multitudinaria. Ahora la olvidada Teruel ha despertado y, con diversas movilizaciones y con un paro general de 24 horas, ha golpeado en las conciencias de todos poniendo las reivindicaciones de los territorios de interior en la agenda política. Y no olvidemos que también el Pirineo, la montaña, realizó un paro sin precedentes para expresar su rechazo contra los grandes embalses. Semejante espíritu reivindicativo, superior al de las manifestaciones autonomistas de 1992 y 1993, supone un crecimiento de la conciencia colectiva. También el auge electoral de nuestro partido forma parte de ese proceso y con toda seguridad es tanto causa como efecto.
 
 De esa autoestima participa la creciente recuperación de nuestras señas de identidad, entre las que los pasos cada vez más firmes hacia el reconocimiento de la realidad trilingüe de Aragón y la normalización lingüística son sólo la parte más visible del iceberg. También está cambiando la organización territorial aragonesa, en una transformación impensable hace muy poco, a pesar de las leyes aprobadas por unanimidad: por fin hay Comarcas constituidas que van a empezar a asumir competencias. Hoy podemos decir con satisfacción que la comarcalización es ya un proceso imparable.

 
Y podemos decir con orgullo que sin nuestro impulso no se hubiera desbloqueado el proceso de transferencias desde las diputaciones provinciales que debe culminar en su vaciado competencial. Los próximos años van a ser apasionantes en este sentido: asistimos a toda una revolución territorial, en la que CHA tiene muchas cosas que decir.



Nuestra pequeña historia
 
  Recordando nuestros primeros quince años, no estará de más trazar aunque sólo fuera una pincelada, como un guiño a muchos compañeros que han hecho muchas cosas, grandes o pequeñas, pero absolutamente imprescindibles durante todos estos años: desde las pesadillas de algunos para levantar el local "Purnas", que fue el primer patrimonio del partido y que nos permitió afrontar con cierto margen los primeros envites electorales, hasta los desvelos de otros en estos días para buscar una nueva sede nacional más grande y sin barreras arquitectónicas; desde las primeras notas de prensa más bien artesanales repartidas a mano de una en una hasta la inmediatez del fax y ahora del correo electrónico; desde el primer "Aragón Libre", completado con recortes de prensa, hasta la actual edición a colorines o el sitio web que nos pone en la Red al alcance del mundo mundial; desde aquel campo cuatribarrado de trigo y amapolas que los paseantes no lograban identificar con un cartel electoral hasta la imagen de un grupo de personas formando nuestras siglas que, desde las vallas preelectorales, invitaba a sumarse a la "C" del proyecto "CHA"; desde el centenar de asistentes al primer mitin en el Parque de Atracciones hasta los 8.000 que tomaron la Plaza de Toros para empujar a Labordeta al Congreso para que Aragón tuviera voz propia; desde aquella fotocopiadora de segunda mano que había que abanicar para que aguantara hasta la llegada de las nuevas tecnologías; desde la vieja sede nacional de Juan Pablo Bonet, que se nos quedó cutre casi sin darnos cuenta, hasta la sede actual, que se nos va quedando pequeña, pero en la que deberemos continuar un tiempo más;... Muchas pequeñas historias, muchos rostros, muchas pequeñas batallas, algunos éxitos, pocos fracasos y además no definitivos, en los que seguro que acabamos venciendo antes o después.

Bertolt Brecht se preguntaba si las páginas inolvidables de la historia sólo eran fruto de los grandes personajes, si Julio César no llevó consigo siquiera un cocinero a la conquista de las Galias. Que nadie caiga en la tentación de creer que la historia la hacen líderes carismáticos o reyes o guerreros. La historia la vamos haciendo entre todos. También la historia de Aragón y la pequeña historia de Chunta Aragonesista la vamos haciendo entre todos.

 A unos nos ha tocado dar la cara en un momento u otro, tomar la iniciativa en determinadas circunstancias, asumir tareas de dirección a nivel nacional o comarcal, incluso encabezar candidaturas electorales y subir a las tribunas de las instituciones a poner voz a este proyecto. Pero detrás hay muchísima más gente. Cada vez más, por cierto. Los que dedicaron su tiempo y su dinero en los difíciles comienzos, los que han recorrido las comarcas durante estos quince años, los que han pegado los carteles, los que han participado en los debates, los que han aportado sus sugerencias, los que han elaborado documentos,... ellos y ellas son el partido.

  Pero también lo son, de alguna manera, los electores, los 75.000 ciudadanos y ciudadanas que han escogido a la vez la papeleta de CHA, entregándonos la enorme responsabilidad de representarles en las instituciones y dándonos la oportunidad histórica de poner en marcha nuestras propuestas, de convertir en realidad nuestras ideas.
  Unos y otros son responsables de lo que CHA ha llegado a ser hoy y de lo que podremos llegar a ser dentro de otros quince años. La historia, pues, nos corresponde escribirla entre todos y estoy seguro de que quien lea estas líneas también sabrá encontrar su sitio.

Aragón, 29 de junio de 2001, en el decimoquinto aniversario de CHA.