
Este año va a ser muy especial para nosotros: el 29 de
Junio CHA cumple sus primeros 20 años. Ya nos hemos
hecho mayores y somos merecedores de asumir nuevos
retos.
Pronto un sitio web "especial 20º
Aniversario" nos ayudará a repasar y poner al día
nuestra pequeña historia. Mientras tanto, este artículo
del Presidente de CHA, Bizén Fuster, escrito durante la
celebración del 15º aniversario, nos servirá para
abrir boca.
Construyendo
el Futuro

Por Bizén Fuster,
Presidente Nacional de CHA
Hace casi quince años, desde nuestro primer cartel
electoral, animábamos a los aragoneses a sembrar el
futuro. Ahora, desde la atalaya de nuestra VI Asambleya
Nazional, nos preparamos para encarar el futuro. Quince
años ocupados en el futuro, construyéndolo en
definitiva. Y, sin embargo, todavía no hemos alcanzado
el futuro que soñamos para Aragón, aunque cada vez
tenemos mejores herramientas para darle forma y nuestro
mensaje llega y cala cada vez mejor en amplios sectores
de la ciudadanía aragonesa. Quince años merecen hacer
un breve alto en el camino, mirar el punto de partida
casi olvidado, brindar con los compañeros y seguir
adelante. Por eso, hemos querido que esta fecha no
pasara inadvertida. Esta reflexión es una pequeña
aportación conmemorativa, pero nunca nostálgica. Nace
desde el pasado, pero para reafirmarnos en nuestro
compromiso de futuro con nuestro país.

No surgimos por generación espontánea
cuando irrumpimos en las Cortes de Aragón hace seis
años o en el Congreso el año pasado. Llevábamos
muchos años ya en la brecha, ha habido que trabajar
mucho para llegar hasta aquí, y aún nos queda mucho
trecho por recorrer. Por eso queríamos recordar este
proceso, porque quienes se han incorporado a este
proyecto en los últimos años tienen derecho a saber
los obstáculos que hubo que sortear en las primeras
etapas. Hay una historia, la de los tiempos duros,
cuando nos desgastábamos intentando asomar la cabeza en
un escenario donde los papeles ya se los habían
repartido las organizaciones creadas en la transición;
una historia de escasez de medios, cuando aprendimos a
multiplicarnos y a agudizar al máximo nuestras ideas,
porque sabíamos que nuestra causa no nos permitía que,
siendo pobres, dejáramos de ser listos; una historia de
crecer poco a poco y de defender muchas propuestas en
solitario, pero con la convicción de que el tiempo nos
iba a ir dando la razón.
De aquellos tiempos nos ha quedado
el sentido austero de la vida política, que
ejemplificamos aplicando el sueldo histórico a
nuestros cargos públicos, así como administrando
con mimo los medios de que disponemos. Del
recuerdo de los inicios, nos queda el
reconocimiento a quienes se entregaron a este
proyecto y también a quienes nos respaldaron
cuando no era fácil hacerlo. Y nos queda, sobre
todo, el proyecto: las causas que nos condujeron a
fundar CHA continúan intactas, por eso nuestros
objetivos fundacionales permanecen vigentes.
No vamos a negar que Aragón ha
cambiado en estos años, aunque no tanto como
nosotros hubiéramos querido. |
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Los grandes retos continúan
esperando respuesta, las grandes infraestructuras
siguen esperando las consignaciones
presupuestarias,... pero algunas cosas sí han
cambiado, aunque sea sólo un poco y eso debe
animarnos a ver el porvenir con esperanza, aunque
sin renunciar a un fuerte espíritu crítico.
Esperanza, porque, al menos en parte, la gente de
CHA ha contribuido a esos cambios. Por eso,
estamos convencidos de que en los próximos años
los cambios serán aún mayores y que el
crecimiento político, social y también electoral
de CHA va a contribuir a propiciarlos, más
temprano que tarde. |
¿O no se ha recuperado en esta década y
media algo de la autoestima necesaria para defender lo
propio? Está claro que los aragoneses de los ochenta
estaban inmersos en el desencanto fruto de la
transición, desilusionados por el frenazo autonómico,
sobre todo, pasivos... Ahora 400.000 aragoneses han sido
capaces de inundar las calles y la Plaza del Pilar para
defender el Ebro, y fueron a Madrid de forma
multitudinaria. Ahora la olvidada Teruel ha despertado
y, con diversas movilizaciones y con un paro general de
24 horas, ha golpeado en las conciencias de todos
poniendo las reivindicaciones de los territorios de
interior en la agenda política. Y no olvidemos que
también el Pirineo, la montaña, realizó un paro sin
precedentes para expresar su rechazo contra los grandes
embalses. Semejante espíritu reivindicativo, superior
al de las manifestaciones autonomistas de 1992 y 1993,
supone un crecimiento de la conciencia colectiva.
También el auge electoral de nuestro partido forma
parte de ese proceso y con toda seguridad es tanto causa
como efecto.

De esa autoestima participa la creciente
recuperación de nuestras señas de identidad, entre las
que los pasos cada vez más firmes hacia el
reconocimiento de la realidad trilingüe de Aragón y la
normalización lingüística son sólo la parte más
visible del iceberg. También está cambiando la
organización territorial aragonesa, en una
transformación impensable hace muy poco, a pesar de las
leyes aprobadas por unanimidad: por fin hay Comarcas
constituidas que van a empezar a asumir competencias.
Hoy podemos decir con satisfacción que la
comarcalización es ya un proceso imparable.
Y podemos decir con orgullo que sin nuestro impulso no
se hubiera desbloqueado el proceso de transferencias
desde las diputaciones provinciales que debe culminar en
su vaciado competencial. Los próximos años van a ser
apasionantes en este sentido: asistimos a toda una
revolución territorial, en la que CHA tiene muchas
cosas que decir.
Nuestra pequeña historia
Recordando nuestros primeros quince años,
no estará de más trazar aunque sólo fuera una
pincelada, como un guiño a muchos compañeros que han
hecho muchas cosas, grandes o pequeñas, pero
absolutamente imprescindibles durante todos estos años:
desde las pesadillas de algunos para levantar el local
"Purnas", que fue el primer patrimonio del
partido y que nos permitió afrontar con cierto margen
los primeros envites electorales, hasta los desvelos de
otros en estos días para buscar una nueva sede nacional
más grande y sin barreras arquitectónicas; desde las
primeras notas de prensa más bien artesanales
repartidas a mano de una en una hasta la inmediatez del
fax y ahora del correo electrónico; desde el primer
"Aragón Libre", completado con recortes de
prensa, hasta la actual edición a colorines o el sitio
web que nos pone en la Red al alcance del mundo mundial;
desde aquel campo cuatribarrado de trigo y amapolas que
los paseantes no lograban identificar con un cartel
electoral hasta la imagen de un grupo de personas
formando nuestras siglas que, desde las vallas
preelectorales, invitaba a sumarse a la "C"
del proyecto "CHA"; desde el centenar de
asistentes al primer mitin en el Parque de Atracciones
hasta los 8.000 que tomaron la Plaza de Toros para
empujar a Labordeta al Congreso para que Aragón tuviera
voz propia; desde aquella fotocopiadora de segunda mano
que había que abanicar para que aguantara hasta la
llegada de las nuevas tecnologías; desde la vieja sede
nacional de Juan Pablo Bonet, que se nos quedó cutre
casi sin darnos cuenta, hasta la sede actual, que se nos
va quedando pequeña, pero en la que deberemos continuar
un tiempo más;... Muchas pequeñas historias, muchos
rostros, muchas pequeñas batallas, algunos éxitos,
pocos fracasos y además no definitivos, en los que
seguro que acabamos venciendo antes o después.
Bertolt Brecht se preguntaba si las páginas
inolvidables de la historia sólo eran fruto de los
grandes personajes, si Julio César no llevó consigo
siquiera un cocinero a la conquista de las Galias. Que
nadie caiga en la tentación de creer que la historia la
hacen líderes carismáticos o reyes o guerreros. La
historia la vamos haciendo entre todos. También la
historia de Aragón y la pequeña historia de Chunta
Aragonesista la vamos haciendo entre todos.
A unos nos ha tocado dar la cara en un momento u
otro, tomar la iniciativa en determinadas
circunstancias, asumir tareas de dirección a nivel
nacional o comarcal, incluso encabezar candidaturas
electorales y subir a las tribunas de las instituciones
a poner voz a este proyecto. Pero detrás hay muchísima
más gente. Cada vez más, por cierto. Los que dedicaron
su tiempo y su dinero en los difíciles comienzos, los
que han recorrido las comarcas durante estos quince
años, los que han pegado los carteles, los que han
participado en los debates, los que han aportado sus
sugerencias, los que han elaborado documentos,... ellos
y ellas son el partido.
Pero también lo son, de alguna manera, los
electores, los 75.000 ciudadanos y ciudadanas que han
escogido a la vez la papeleta de CHA, entregándonos la
enorme responsabilidad de representarles en las
instituciones y dándonos la oportunidad histórica de
poner en marcha nuestras propuestas, de convertir en
realidad nuestras ideas.
Unos y otros son responsables de lo que CHA
ha llegado a ser hoy y de lo que podremos llegar a ser
dentro de otros quince años. La historia, pues, nos
corresponde escribirla entre todos y estoy seguro de que
quien lea estas líneas también sabrá encontrar su
sitio.
Aragón, 29 de junio de 2001, en el decimoquinto
aniversario de CHA.
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